Sofía Toraño

ella es Sofía, pero más conocida como Alcachofa, tiene 30 años y es cocinera a base de plantas. “Le enseño a la gente a cocinar vegano, pero comida real, que reconozcan, platillos a los que estén acostumbrados en su día a día: tacos, guisos...


Soy de Torreon y tengo los últimos seis años viviendo en CDMX, llegué porque un chef me contrató para abrir una pastelería convencional. Ahorita tengo una tienda en Condesa - Alcachofa y Romero - tenemos productos naturales, mexicanos, veganos…” decía sonriendo. “Soy vegana desde hace cuatro años pero antes de eso fui vegetariana por casi tres, el veganismo lo vino a cambiar todo


Comencé siendo vegetariana por los animales, cuando en una conversación sobre corridas de toros, donde yo decía lo horrible que son, un amigo me respondió: ‘Sofía de qué hablas si tú te los comes, es lo mismo’, me quedé en shock. Esa noche en mi casa vi unos documentales y no lo podía creer, lloré por horas... al día siguiente era vegetariana. No fui vegana desde un principio porque hace siete años en Torreon, en provincia, no sonaba nada, no lo conocía.” "El veganismo llega después cuando comienzo a leer… estaba enferma físicamente y buscaba cómo curarme, ya me querían operar. Comencé a leer sobre comida como medicina, plant-based diet y así, me dije ‘necesito cuidarme, necesito hacer esto por mí'... luego en un avión vi un documental que me cambió la vida; sentada en mi puesto lloraba que lloraba, lloraba de la emoción que ya entendía todo y que por fin me hacía vegana. Me bajé del avión y ya era vegana” lo recordaba como si hubiese sido ayer. “El inicio fue delicioso: descubrí sabores, texturas. A pesar que estudié gastronomía, no manches, todo lo que comencé a descubrir… claro que la regué al principio, claro que me salían cosas horribles, pero delicioso el proceso. Me acuerdo y digo: cómo me encantaría volver a descubrir todo” aseguró con emoción

“Lo más importante para salir de la ‘transición al veganismo’ es encontrar tu ¿por qué?. Literal, siéntate un día solo - porque estar solo te permite escucharte mucho mejor - usa un cuaderno si quieres. La idea es que salgas entendiendo por qué te llama la atención o por qué estás sintiendo lo que están sintiendo, entender de dónde viene el sentimiento de coquetearle a la posibilidad del veganismo. ¿Por qué lo harías? Si plantas bien tu convicción y la alineas con tu congruencia y con todo tu ser, el cómo va a llegar mucho más fácil y casi solo; cuando entiendes el por qué, el cómo llega, entonces es eso el primero. No andes ahí coqueteándole y solo dejando fluir la idea, porque luego ‘qué rico los tacos’, ‘qué rico esto’, vas y vienes porque nunca te has sentado contigo mismo a ser honesto. Es cuestión de casi casi ponerte frente la espejo y ‘a ver ¿qué quieres?’ ‘¿qué necesitas hacer?’ ‘¿por qué lo estás haciendo?’. Es un poco tomarte en serio, porque cuando algo te está llamando la atención, cuando tienes algo ahí que no te está dejando cómodo y lo ignoras, no te estás tomando en serio a ti mismo” aseguró con mucha confianza

“¿Algún arrepentimiento? ¡cero! bueno, no haber comenzado a ser vegana antes…” dijo con cierta melancolía


“Para mí el veganismo es un paso más hacia la justicia y la libertad de todos los seres. No es lo único ni la salvación... un vegano no es un santo, no es la única acción buena que un ser humano puede hacer en honor a la justicia o el respeto, pero sí es un paso muy importante" aseguró


“Sueño con dar platicas sobre el veganismo en colegios y escuelas para niños, y estandarizarlo un poco; quiero que sepan que pueden tomar la decisión si ellos quieren. También me encantaría abrir un santuario en un futuro…" concluyó

Sofía Toraño